Aprendí…
A volar…
Descalzo…
En pedestales regados con pétalos de flor.
Y un amor…
Desconsolado…
Nació del horizonte
Para venir sin caretas a mí.
Cuentos de Demonios y princesas,
En el infinito eterno sumido al estar de sensaciones.
Regocijo inverso mientras camino en el mar;
Los cielos se abren al nuevo destino,
Ver a la mujer renacer, más allá de su propio pedestal.
Ángeles lloran su olvido,
Cuando las nubes abren paso a la luna que me viene a visitar.
Luciérnagas dispersas en el alma que estuvo muerta;
Es aquella quien se acaricia en esencia,
Al avanzar, sin miedo por dejar de flotar.
Y aprendí…
La verdad…
Noches de lunas…
Estrellas dispersas en mis ojos que tienden a cerrar.
Oráculo…
Estigma…
En el manso, raso, del océano inmaculado
Que corre por nuestras venas, llamándonos a siempre estar.
Cuentos de Demonios y princesas,
Cual viento fresco extranjero me viene a contar.
Ser oculto, bendecido por la luz de la cercana delicadeza,
En aquella vista mujer suprema,
Acercándose desde el infinito bello de cada noche….
……. Para en mis sueños predilectos saberse entregar.
martes, 27 de abril de 2010
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