Los poemas mueren
Así como sus cantores.
Fallecen por sueños funestos
Enredados en sus sabanas,
Cada noche de septiembre
Entre los úrdales de la luna y el inconciente.
Fallecen llorando,
Mirando sus ventanas.
Buscando sensaciones olvidadas
Por personajes ficticios,
Que en su mayoría pasar a ser el maldito vicio;
En la mesa, junto al vino o el diván.
Mueren pensando en que volverán
Luego de adentrarse al vacío,
Esos besos malditos
Y algunas noches de soledad;
Se pierden, en los ocasos de las sombras
Que urgen en la cama de quien muere...
Y yo, solo lo asimilo
Como el fin esperado desde estos instantes.
El desenlacé que toca a mi vida
Desde los sin fines del hombre caminante.
Mi muerte de septiembre,
Entre los úrdales de la luna y el inconciente.
domingo, 24 de enero de 2010
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wow me senti degradada con est poema!
ResponderEliminareres seco
pero bueno los años dan la experiencia
(no digo que seas viejo xDD)
cuidate bye!
tu hija
Anny~